La angustia y la preocupación de los venezolanos no desaparecen, permanecen de manera constante ante tantas tribulaciones y situaciones que pudieran presentarse de manera inesperada. Ahora nos enfrentamos a la posibilidad de un colapso eléctrico en relación con la sequía ocasionada por el fenómeno meteorológico “El Niño”, el cual fue pronosticado desde hace dos años por expertos e inclusive por organismos internacionales relacionados con la materia, a esto se suma la mayor desidia e incompetencia del gobierno en los últimos años respecto al mantenimiento de la infraestructura del parque de generación térmica. Según conocedores sobre este tema, el aporte de electricidad por la energía térmica es el soporte principal cuando falla la energía hidráulica por causa de fenómenos naturales; el agua del embalse del Guri esta llegando a niveles mínimos históricos. No se tomaron las previsiones correspondientes, no efectuaron la vigilancia y la conservación de la infraestructura responsable de este sistema de sostén eléctrico encargado de dar respuesta ante este fenómeno de sequía y la posibilidad de no disponer de la fuerza de la energía hidráulica.
De seguir esta
tendencia el resultado sería recurrir a racionamientos de grandes bloques de energía eléctrica que perjudicarían a varios estados o ciudades de manera simultánea o en forma alterna
con un gran porcentaje de afectación, de hecho, ya está ocurriendo en poblaciones
del interior del país. A esto se refiere lo que han señalado especialistas con
relación a la palabra colapso, es decir, a la inédita emergencia eléctrica en
Venezuela.






